Transcribimos para nuestros lectores una Tribuna de nuestro Presidente publicada recientemente en diferentes medios de comunicación del grupo Vocento

Desde la noche de los tiempos, el hombre se esforzó en procurarse aquellos elementos indispensables para su vida: comida, abrigo, vivienda…Para ello, individualmente o en grupo, emprendió nuevas actividades y descubrió nuevos elementos que le ayudaron a mejorar su calidad de vida.

Así, el hombre ha ido avanzando en la conquista de nuevas metas: económicas, políticas, sociales, científicas, culturales… y lo ha hecho constituyéndose en grupos, que en el mundo de la actividad económica se denominan ‘empresas’.

La palabra ‘empresa’, como acción que se acomete para obtener un fin y en la que, en general, intervienen varias personas, es el antecedente del otro significado, en el sentido de organización que, según la Real Academia, “significa entidad integrada por el capital y el trabajo como factores de la producción y dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios, generalmente con fines lucrativos y con la consiguiente responsabilidad”.

‘Emprender’ y ‘grupo’ son las dos palabras que definen a la empresa. Otra es la ‘innovación’, que, aunque parezca una palabra moderna, ha marcado el desarrollo económico y social de la Humanidad.

Integrar los diferentes factores constituye el fundamento del liderazgo. Si tenemos en cuenta que el factor humano es el fundamental, la gestión adecuada de los recursos humanos se vuelve imprescindible para la obtención de los fines de la empresa.

Al factor humano hay que retribuirlo, no solo como un elemento más de la producción, sino con la consideración que se debe a las personas. Éstas tienen nombre y apellidos, y reúnen una serie de circunstancias personales, profesionales, familiares y sociales que se deben tener en cuenta no solo para que contribuyan a la consecución de los objetivos de la empresa, sino también para hacerlo compatible con la satisfacción de sus propios fines y deseos.

Integrar todas estas variables: gestión de recursos humanos -con lo que entraña de liderazgo-, desarrollo de mercado, innovación, formación, ‘coaching’, es imprescindible para que la empresa evolucione y cree riqueza, sin cuyo crecimiento no hay posibilidad de desarrollo económico y social, ni por supuesto de creación de puestos de trabajo.

En una situación como la que atraviesa nuestro país, los poderes públicos deben poner las condiciones necesarias para que las empresas creemos riqueza y, por ende, empleo. La empresa es el marco donde se puede y se debe dinamizar el capital más importante de que dispone nuestro país; el capital humano.

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